Creación por primera vez de un medicamento para un solo paciente: una niña con una enfermedad mortal.

Mila Makovec es una niña de ocho años que vive con su madre en Longmont, un pequeño pueblo del interior de Estados Unidos. Cuando tenía tres años, sus padres se dieron cuenta de que algo andaba mal. Su pie derecho estaba mirando hacia adentro. A los cuatro años, Mila se acercó a los libros que tenía delante para ver los dibujos. Y a la edad de cinco años, la niña apenas hablaba y era muy torpe cuando se mudó. Poco antes de cumplir los seis años, tuvo que ser hospitalizada: veía cada vez peor, se caía y tenía dificultades para tragar y hablar. Mila se estaba muriendo.

La niña sufre de la enfermedad de Batten, una rara, hereditaria y mortal enfermedad neurodegenerativa. Los niños afectados se ven obligados a acostarse, quedan ciegos y mueren en la adolescencia, pero los padres de Mila no sólo han esperado a que se cumpla la sentencia. Crearon una fundación, Mila’s Miracle, y recaudaron 3 millones de dólares para el tratamiento. El resultado es una terapia adaptada a la niña. Esta es la primera vez que se ha desarrollado un medicamento para una sola persona, Timothy Yu, un médico del Boston Children’s Hospital que dirigió el equipo de científicos que intentaba salvar a la niña, dijo EL PAÍS. La droga lleva el nombre de la chica: Milasen.

Los investigadores actuaron en tiempo récord. En sólo un año, identificaron las mutaciones genéticas exactas de la niña y desarrollaron un tratamiento para ella. El comienzo fue desconcertante. En teoría, para padecer la enfermedad de Batten, el niño tendría que heredar dos copias defectuosas de un gen, una de la madre y otra del padre. Sin embargo, Mila parecía tener sólo una copia modificada de este gen, el CLN7, uno de los 22.000 que sirven como manual de instrucciones en cada célula humana.

El primer paso fue encontrar esta segunda mutación. En marzo de 2017, el equipo de Yu descubrió que el gen que parecía normal incluía un extraño fragmento de ADN que afectaba la producción de una proteína importante. Los científicos decidieron entonces probar una técnica que revoluciona la medicina personalizada y la hace ultra personalizada: los llamados oligonucleótidos antisentido.

La estrategia es audaz. Las moléculas que contienen información genética – ADN – ADN – son leídas por las células y convertidas en otras moléculas intermedias – ARN – que controlan la producción de proteínas, los verdaderos protagonistas de la vida: hemoglobina en la sangre, colágeno en los huesos, anticuerpos contra virus. En el caso de Mila, la corrupción de este proceso ha provocado la acumulación de proteínas tóxicas en su cerebro. Sólo había una solución: bloquear este ARN defectuoso.

Los ARNs son palabras escritas con combinaciones de cuatro letras químicas, llamadas nucleótidos. El equipo de Yu creó una secuencia de 22 letras que podrían enmascarar la mutación de la niña, como un vendaje genético, y detener el proceso mortal. Esta técnica de oligonucleótidos antisentido ya se había utilizado en otras enfermedades, como la atrofia muscular espinal, pero nunca se había adaptado a la mutación única de un solo paciente. El costo actual de esta estrategia es exorbitante y Yu prefiere no hacerla pública, pero confía en el futuro: «Todavía queda mucho trabajo por hacer para establecer la seguridad de este enfoque, pero no lo habríamos hecho si no hubiéramos pensado que sería accesible y asequible.

Crear un medicamento para una persona plantea muchas preguntas. Lo más importante: ¿cómo saber si un medicamento es eficaz y seguro, si no se puede comparar con otros pacientes que no lo reciben? Los médicos de Mila probaron la terapia celular de la niña en el laboratorio y luego evaluaron su toxicidad en ratas. Después de comprobar que todo parecía funcionar y obtener las aprobaciones oficiales, le administraron el medicamento a la niña a través de una punción lumbar, para acceder directamente a su líquido cefalorraquídeo.

Los resultados, publicados en la última edición de la New England Journal of Medicine, muestran una mejora, pero no un milagro. La niña sufría hasta 30 convulsiones al día, y ahora que el tiempo dedicado a las convulsiones se ha reducido en un 80%. «Nos anima mucho ver que la reducción de las convulsiones indica una fuerte respuesta al tratamiento, pero todavía no sabemos si la atrofia cerebral ha cesado. Es posible que tengamos que hacer frente a una progresión lenta pero continua de la enfermedad, o a una continuación natural de la enfermedad en cascada antes del inicio del tratamiento», explica Yu.

«Este campamento está en plena revolución», dice Juan Valcárcel, investigador del Centro de Regulación Genómica de Barcelona. El primer tratamiento aprobado con oligonucleótidos antisentido, nusinersen, indicado para la atrofia muscular espinal, cuesta $750.000 en el primer año y $375.000 en los años siguientes, dice Valcárcel, quien no participó en este nuevo estudio. «Si se superan estas barreras, creo que es muy probable que los oligonucleótidos antisentido se conviertan en tratamientos clínicos comunes, tanto para las enfermedades genéticas que modifican el ARN como para muchas otras enfermedades, como el cáncer», dice.

«Los altos costes del tratamiento con nusinersen se deben principalmente al hecho de que el número de pacientes es limitado, lo que significa que las compañías farmacéuticas tienen que recuperar su inversión en investigación y desarrollo con un número relativamente bajo de pacientes/clientes», refleja Valcárcel. «El caso será aún más dramático para otras enfermedades raras. Por lo tanto, el nuevo estudio tiene la ventaja adicional de servir como ejemplo de cómo los grupos académicos, financiados por fundaciones familiares de pacientes, pueden desarrollar un tratamiento individualizado», agrega.

La enfermedad de Batten aparece sólo en tres de los 100.000 nacimientos. Esta enfermedad es sólo una de las 7.000 enfermedades raras descritas en todo el mundo. Según los padres de Mila, su objetivo no es sólo tratar de salvar a su hija, sino promover la medicina ultra personalizada y hacerla accesible a todos. «Esperamos que nuestro trabajo dé a Mila y a muchas otras como ella una segunda oportunidad en la vida», dicen en la página web de su fundación.

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